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Hericium erinaceus. En Japón lo llaman yamabushitake, el hongo de los monjes de montaña, que lo tomaban antes de meditar.
Su territorio es la mente: claridad, enfoque, memoria. Sus hericenonas y erinacinas se estudian por su relación con el factor de crecimiento nervioso. No contiene cafeína — el enfoque que aporta no viene de la estimulación, sino de que el ruido de fondo baja.
Aquí vive en dos formas: sola, en polvo orgánico certificado, y unida al café arábica de Boconó para quienes prefieren empezar sin cambiar de ritual.
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